• marzo 20, 2017
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El misántropo hedonista

por Cósimo de Monroy

En una fiesta, los invitados salen a fumar al patio trasero de una discoteca. Alcestes es abogado y está enamorado de Celimena. Celimena es bella y una gran profesional. Un especulador reinventado en cantante pop y un político la desean, y ella se deja querer, porque decir “no” es poco conveniente en algunas situaciones.

El Misántropo, en la adaptación de Miguel del Arco, recrea un mundo corrupto del que solo Alcestes, el Hombre Íntegro, se salva. Pero a Alvarito, que venía conmigo, le encantó Celimena. Le pareció una chica estupenda que reivindica su derecho de acostarse con quien le dé la gana. ¿Quién no tiene una amiga así?, dijo con una sonrisa. Yo hice un repaso mental a mi agenda y le di la razón. Hice un repaso mental de mí mismo y le di la razón. Amigos, también amigos, contesté. Las mujeres salen mal paradas en los clásicos.

Ernst Ludwig Kirchner

Al salir me encontré con un conocido que me dijo que la obra le había parecido dura, muy dura, aún más feroz que cuando se estrenó la adaptación. Yo, en el taxi de vuelta a casa, pensé que, en lo que se refiere a la sinceridad y la hipocresía, la situación no ha cambiado tanto desde Molière. Lo que ha cambiado es la distancia.

Alcestes es un hombre puro con el que el espectador se siente inevitablemente identificado. Yo soy como él. Digo las verdades a la cara, sin preocuparme las consecuencias, piensa. Nadie se proyecta en Filinto, su amigo, que halaga y negocia, o en la propia Celimena, aunque es probable que su comportamiento le acerque más a ellos que al protagonista.

Ludwig Kirchner1

Celimena es un poco arpía. Miente y manda mails maledicentes buscando alianzas, pero al fin y al cabo es una chica que lucha por su negocio. Saldrá adelante y aprenderá del palo. Alcestes, enfadado con el mundo, se irá a vivir a un pueblo de Castilla y hará quesos o tinajas, porque el refugio de los últimos sinceros es la artesanía. Al resto, nos queda negociar.

En mi identidad fragmentada cabe casi todo, así que acepto que he sido más Filinto que Alcestes, que la he liado lo suficiente para darme cuenta de que ya no, y que, aunque asumo que nada va a cambiar en un horizonte lejano, cuido el cercano. Dejo pasar mis brotes Celimena, intento hacerlo bien y disfruto. También me encierro y escribo, pero no creo que acabe haciendo quesos. Me gusta demasiado el champagne. Al llegar a casa, abrí una botella y puse a Peggy Lee.

Is that all there is? Is that all there is? If that’s all there is, my friends, then let’s keep dancing.


Plan Cósimo


Los que viváis en Madrid o paséis por la ciudad, no dudéis en hacer una visita al Teatro Kamikaze. El antiguo Pavón ha estrenado equipo y, con él, una forma nueva de hacer teatro. Miguel del Arco es uno de los grandes talentos del momento no solo por hacer obras de una gran calidad. Lo es más por acercarse al espectador, divertir y atrapar. Además de los estrenos, se están reponiendo los éxitos de la compañía, y eso nos ha permitido ver de nuevo este Misántropo. Y si te apetece oír la mítica Is that all there is? de Peggy Lee, aquí la tienes.

Imágenes: Ernst Ludwig Kirschner; Wikimedia Commons


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Pensó escribir un relato en el que un fanático se convierte a la vida hedonista tras sucesivas catas de vino… twitter.com/i/web/status/8…

Gira el rostro hacia la cámara; primer plano; mirada seductora / sonrisa ambigua #HenriLebasque pic.twitter.com/zv0WxPqH2e

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