• junio 18, 2016
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La levedad

por Cósimo de Monroy

Hombre en el balcón, Caillebotte

Resulta un poco empalagoso, pensé. Las molduras gravitaban sobre los muros blancos del salón como un rompimiento de gloria.

Los carpinteros acababan de salir y dos limpiadores daban el último repaso a la tarima. Dudé si había sido una buena idea organizar allí la presentación del Dilema. Tras la reforma, la casa donde había pasado mi infancia exhalaba un brillo inquietante.

Al salir al balcón, mi desconfianza hacia el protagonismo adquirió relieve. Recordé la voz de mi madre, cercana. El éxito hace tiempo que se ha convertido en una ocupación vulgar. Nosotros no caemos en esas trampas, decía con desprecio.

Crucé hacia la cocina y abrí una botella de champagne.

Hush!, James Tissot

Los rostros se extendían en una masa compacta hacia el antiguo comedor. Maya, sin ser consciente de la cercanía de mi madre, me miró con gesto impaciente. Las palabras de mi editora sonaban lejanas.

Constanza, a mi lado, agitó su melena pelirroja y alzó una ceja. Has sido tú quien lo ha puesto sobre papel. Todo el mundo sabe que yo soy Paola. Mejor no esconderme, afirmó.

Divisé a Alvarito de la Riba en la distancia. Constanza estaba dispuesta a llevar el juego hasta el final. La mirada, limpia y clara, de su joven amante me sonrió desde la distancia.

Aplauso. Música. La javanaise. Maya se acercó a mí. ¿Te has dado cuenta de lo terriblemente burgués que es todo esto?, protestó. Me encogí de hombros. “Me tomo una copa y me voy”, afirmó. Arrastrado por la insaciable urgencia de las firmas, me alejé.

La multitud me turbó a fogonazos. Amigos de infancia, periodistas, sofisticadas, amantes, poetas, eternos aspirantes empresarios y alguna divina. Fragmentada, inconsistente, mi vida fluía en los salones diáfanos al ritmo de Juliette Greco.

Me situé en una mesa alta frente al mirador y pedí a un camarero que mantuviese la copa llena. Con cada sorbo mi creatividad en las dedicatorias crecía. Levanté la mirada y vi a mi hermana rodeada de sus amigas. La recordé veinte años atrás, en el mismo lugar, con una raqueta en la mano y expresión de espanto tras romper un globo de la lámpara.

¿Has visto un fantasma?, me preguntó Alvarito mientras me extendía su ejemplar. Había esperado la cola, diligente. Asentí con una sonrisa.

“A la estrella oculta”, escribí.

Miró la dedicatoria y sonrió, satisfecho. En realidad, ya lo he leído. Constanza ha sido muy explícita en sus confidencias, pero creo que soy aun más morboso que tu personaje, afirmó, provocador. Su torso se marcaba bajo la camisa.

La próxima vez pondré más empeño en el trabajo de campo, contesté.

Los acuchilladores de tarima, Caillebotte

El equipo de sonido yacía en el suelo, listo para ser embalado. Los últimos invitados, dispersos, se aferraban a sus copas. Había oscurecido. La penumbra convertía las molduras en sombras chinescas.

Ebria, la realidad se mecía en el rumor de los árboles. Me senté en el suelo del viejo comedor con una copa y una botella. La burbujas estallaban contra el cristal. En la bruma, intenté recuperar la imagen de uno de aquellos almuerzos. El mantel de hilo, el gesto aburrido de mi padre, la vajilla de Limoges, el brillo de la plata, mi madre, estricta y defensiva.

Una risa surgió del salón y el rostro de Alvarito se asomó a la puerta. Traigo una copa, dijo. Se sentó a mi lado.

¿Y Constanza?, pregunté. Mi voz sonó densa.

Se ha ido, contestó. Había quedado a tomar algo con Philip. Está en Madrid.

Pensé que había sido una buena idea tomar el carrusel de mi amiga como punto de partida para la novela. Daba mucho juego.

¿Y Maya?, preguntó mientras se servía. Bebí.

Con una sonrisa, Álvaro acercó la copa. Sentí una nube de virutas de metal oscilar y dejé caer mi mano sobre su muslo. En su mirada azul, brilló la levedad.


Plan Cósimo


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Imágenes: Hombre en un balcón, de Caillebotte; Hush, de James Tissot; Los acuchilladores de tarima, de Caillebotte; Wikimedia Commons


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Pensó escribir un relato en el que un fanático se convierte a la vida hedonista tras sucesivas catas de vino… twitter.com/i/web/status/8…

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