Maria Callas, La Traviata, 1958

26 diciembre 2013

Maria Callas, la voz que quiso ser mujer

Callas llegó a representar la esencia de la ópera, la unión entre la idea griega de la tragedia y la música. Nació dotada de una máquina perfecta, su garganta, pero su ascenso no fue fácil. Durante la etapa previa a su revelación en La Gioconda, en la arena de Verona, en 1947, se prolongaron años de duro trabajo en Atenas bajo la tutela de Elvira de Hidalgo y, posteriormente, de Tullio Serafin. Su matrimonio con Meneghini, un empresario italiano de gran fortuna al que conoció precisamente en esa representación, le proporcionó los medios materiales para consolidar su imparable ascenso.

Pero, ¿qué hace distinta a Callas del resto de las cantantes líricas? Por supuesto, el color y el timbre de su voz, mágico según Giulini. Pero al margen de sus dotes naturales la soprano se distinguió por una perfecta e implacable musicalidad, que llevaba en ocasiones a la destemplanza en la nota. A este talento añadía una arrolladora personalidad en la representación dramática que, como afirmó el director del Festival de Edimburgo, hacía pensar en ocasiones que estaba personalmente ofendida por algo que había ocurrido.

Pero este proceso no era espontáneo. A partir de la partitura comme scritto, Callas afirmaba que el artista debía imbuir al personaje en su propia personalidad. Sin persuasión, seriedad y dignidad, no podemos esperar que el público entre en la obra, dijo en una ocasión.

Entre sus representaciones más destacadas se debe mencionar La Traviata dirigida por Visconti en 1955, con una puesta en escena de Lila de Nobili inspirada en modelos del XIX, con bellísimos trajes y decorados románticos. Este papel se convertirá, junto con Norma, en su favorito y más representado.

Su inclinación por el belcantismo se vio reflejada en su afición por Bellini, que alcanzaría su más alta expresión en el aria Rendetemi la speme o lasciatemi morire de I Puritani, toda una premonición de lo que serían sus últimos años.

Y en este breve recorrido no se puede dejar de mencionar, por supuesto, la Tosca del 64 de Zefirelli en el Covent Garden, que constituyó, junto con la Norma de París de ese mismo año, su última gran representación.

Pero el punto de inflexión en su carrera había llegado mucho antes. Callas siempre supo que tras el mundo de la música, del duro trabajo y el dinero, había una realidad exterior, el gran mundo, que conocería a través de personajes como Elsa Maxwell y Noel Coward. Este mundo siempre le atrajo. Pero desde que conoció a Onassis en 1957, Callas desarrolló la absurda obsesión de convertirse en la reina (en palabras de Zefirelli) de la Café Society. Para lograr el amor de un hombre que ignoraba la esencia de su personalidad y su talento desarrolló un insaciable deseo de celebridad.

Cuando Franco Zefirelli visitó a María Callas en su piso parisino para preparar su vuelta a los escenarios en la Tosca del Covent Garden observó que sus uñas estaban perfectamente cuidadas. Lleva mucho tiempo sin practicar, ¿verdad?, preguntó el director. , contestó Callas, he estado demasiado tiempo ocupada en vivir sencillamente como una mujer.

En este proceso la cantante lírica más relevante del siglo XX fue destruida, asistiendo a su propia demolición vocal y personal sin que pareciese importarle. El abandono del armador en 1968 para unirse a Jackie Kennedy, tras haberle forzado a abortar, ejercería un efecto desolador. Callas perdió la esperanza y nueve años después se dejó morir en su piso 36 de la Avenue Georges Medel de París.

Pero si perdimos a la mujer, nos queda su voz. Entre mis arias favoritas nunca podrían faltar:

Ah! Bello a me ritorna de Norma

D’amor sull’ali rosee de Il Trovatore

Tu che la vanità de Don Carlo

Regnava nel silenzio de Lucia de Lammermoor

Y por supuesto la mencionada Rendetemi la Speme de I Puritani

Oíd y disfrutad.

Imagen: Maria Callas, La Traviata, 1958, Wikimedia Commons

COMPARTIR

SUSCRÍBETE VÍA EMAIL

Lo último en Cosimo

Sígueme en facebook

Sígueme en twitter

Pensó escribir un relato en el que un fanático se convierte a la vida hedonista tras sucesivas catas de vino… twitter.com/i/web/status/8…

Gira el rostro hacia la cámara; primer plano; mirada seductora / sonrisa ambigua #HenriLebasque pic.twitter.com/zv0WxPqH2e

Twitter Media