• abril 2, 2017
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Opening Night

por Cósimo de Monroy

Serías incapaz de entenderlo. Constanza estaba sentada en una mesa del Cock. Su cabello rojo marcaba una mancha agitada sobre los paneles de madera oscura.

Cogí la copa de martini. ¿Por qué lo dices?

Parece que el mundo no va contigo. No vives en la realidad. Con un gesto nervioso, terminó su negroni.

Levanté la mano y pedí otro al camarero. Es solo una actitud, respondí.

Lo sé, pero te mantiene a salvo. La seda de su camisa se calmó un instante.

Bebí. Solo a veces.

Constanza suspiró. En realidad, es una tontería. Normalmente gestiono bien mis affaires. No pretendo ser fiel, y sé que lo pasado, pasado está. No me ha importado que Alvarito haya saltado a tu cama, por ejemplo.

Estabas muy entretenida con Philip, sonreí.

Constanza hizo un gesto con la mano. Oye, y yo feliz. El chico era un poco cargante. Si te va bien, genial. Sé que lo pasaste mal con Blanca. Mereces un respiro.

El camarero dejó caer dos posavasos con el gallo sobre la mesa. Sirvió el negroni y un dry martini.

Gena Rowlands

Pero esto fue distinto. Me sacudió. Constanza cogió la copa. Estoy bien con Philip.  Ahora vive en Oxford. Nos vemos cada dos o tres semanas en Londres y hablamos casi todos los días. Quizás por eso me pilló desprevenida… Se detuvo y me miró con desconfianza. Me tienes que prometer que no vas a usar esto para una de tus novelas. Ya tuve bastante con Paola.

Prometido, afirmé.

Hace un par de semanas, en la agencia teníamos una serie de eventos para el lanzamiento de una fragancia que culminaban en una performance en una galería. Nada nuevo. El caso es que ese chico, Gorka, el director de cine, me había estado enviando señales en las redes. Me retuiteaba, comentaba mis estados, mis fotos de Instagram… Todo bien, discreto. He visto alguna cosa que ha hecho y me gusta. ¿Le conoces?

¿Gorka Lanz?, pregunté. Asintió. Interesante, creativo y macarra. No se puede pedir mucho más, sonreí.

Tú lo has dicho, contestó. Su índice me apuntó con un gesto enfático. Y claro, me picó la curiosidad. A mí lo de marear la perdiz no me va, así que le dije que se pasase por el evento que organizábamos aquella mañana en el Botánico. Era la primera acción de lo del perfume, con mucha flor y mucha historia, ya sabes… Yo iba ideal con un vestido malva. Hacía un día perfecto. El cliente estaba encantado.

Y apareció Gorka, interrumpí.

Y apareció Gorka, repitió. Desmelenado y con vaqueros. Gana mucho al natural.

Gena Rowlands

¿Y qué pasó?, pregunté.

La verdad es que aún sigo sin explicármelo. Cuando me saludó, su mirada me fijó como una mariposa. Había algo primario… envolvente en sus movimientos. Me sentí atrapada en un campo magnético. No me lo explico. ¡Me temblaban las piernas!

Reímos.

En realidad, fue muy simpático, prosiguió. Las influencers iban a su aire y me di una vuelta con él. El jardín estaba maravilloso. La primavera combina muy bien con el rosé. Constanza levantó la mirada y sonrió. Aquel día no pasó nada. Me pidió que le enseñase lo que habíamos montado en el pabellón. Habló de una serie de narcos gallegos que iba rodar para televisión y nos despedimos.

Pero hubo segunda parte, dije.

Segunda y tercera. Acudió a todos los eventos del puto perfume. Pero lo peor fue que el temblor no desapareció. Y yo me sentía… vieja. Sí, vieja. Fíjate, que a Alvarito le sacaba quince y nunca me pasó. Pero por alguna razón, Gorka me hacía sentir insegura… El último día, el de la performance, me dio un ataque de pánico mientras me estaba arreglando. Tenía que ir de rojo, y me vi absurda, como un semáforo. Le escribí y le dije que no viniese. No contestó. Me sentía totalmente bloqueada, incapaz de enfrentarme a todas aquellas blogueras con inflación de seguidores. Pero soy una profesional, así que me tomé un manhattan, cogí un taxi y me presenté en la galería rezando para que no apareciese.

Gena Rowlands¿Apareció?

No. Pero fue casi peor. El pánico no cedía y había demasiado rosé por medio. Acabé fatal. ¿Has visto Opening Night de Cassavetes? Pues igual. Hasta salí a escena, haciendo el papel de la protagonista del anuncio. Los modelos lo estaban representando en bucle. Hay un montón de videos por ahí. No he querido ni verlos. Lo más curioso es que el cliente quedó encantado. Dice que fue muy espontáneo.

Y tú, borracha perdida, escribiste a Gorka y te presentaste en su casa.

Constanza detuvo la mirada ¿Cómo lo sabes?, preguntó.

Sonreí. Porque a los que vivimos en las nubes, la noche a veces también se nos va de las manos, contesté.


Plan Cósimo


“Ojalá tuviese algo que decir que tuviese sentido… para yo tener sentido. De alguna forma, parece que he perdido la realidad de … la Realidad. Yo también tengo sueños extraños… Y no soy yo. ” En Myrtle Gordon caben muchas mujeres. Entre Eva al desnudo y tantas y tantas mujeres Almodóvar, la actriz lucha contra su propio personaje hasta reinventarse en una catarsis alcohólica que haría palidecer a Don Draper. En la película, que en 1977 fue recibida con frialdad en Estados Unidos, Cassavetes lanza un mensaje en clave roja sobre el vértigo, la fama, la vejez y la muerte. Con cada “I need a drink” de Gena Rowlands el público aplaude, y es inevitable unirse al aplauso. (Y si queréis saber más sobre el bar Cock – ¡ese templo! – nada mejor que volver al artículo de Ianko López en Vanity Fair).

Opening Night, 1977 © John Cassavetes


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Pensó escribir un relato en el que un fanático se convierte a la vida hedonista tras sucesivas catas de vino… twitter.com/i/web/status/8…

Gira el rostro hacia la cámara; primer plano; mirada seductora / sonrisa ambigua #HenriLebasque pic.twitter.com/zv0WxPqH2e

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