La Rotonda, Palladio

4 diciembre 2013

La villa perfecta según Palladio

Aunque la mayor parte de la gente no haya visto nunca ni sepa cómo es una villa de Palladio, su sola mención hace surgir en la mente un modelo perfecto de residencia campestre. Un edificio de una elegancia clásica, más lúdico que ostentoso, rodeado de jardines.

Como es habitual, el tópico se cumple en gran parte. Palladio, el más importante arquitecto de Italia septentrional en la segunda mitad del siglo XVI, buscó revivir el espíritu de las edificaciones clásicas en la arquitectura civil de su tiempo. Para ello se basó en las pautas de Vitrubio y en los elementos de edificios romanos, templos esencialmente, que se habían conservado en Italia.

El resultado fue una arquitectura basada en un edificio modular, cuyo eje es un bloque cúbico al que se pueden añadir pórticos laterales y traseros en múltiples combinaciones. En el edificio central se eleva un frontón columnado al que se accede por una escalinata. Las construcciones resultantes son de proporciones equilibradas y de reducido tamaño.

No se trataba habitualmente de las residencias permanentes de sus propietarios, que habitaban en sus palacios de Venecia, Verona o Vicenza, sino de sedes de explotaciones rústicas que visitaban temporalmente para recreo y control de la marcha de las cosechas.

De Vitrubio captó el arquitecto la importancia de la relación entre edificio y paisaje. Palladio estudió en cada caso la ubicación óptima de la villa en función de la humedad, los vientos, la luz y la vista, estableciendo un diálogo entre la arquitectura y su entorno de la campiña del Véneto.

Villa Rotonda, la más conocida de sus creaciones, que aplica el sistema modular multiplicando las fachadas, se vuelca hacia el exterior, haciendo entrar el paisaje en el propio edificio. La Malcontenta, cuyo nombre deriva de la patricia veneciana allí exiliada por sus costumbres licenciosas, de fachada única, representa el modelo de equilibrio clasicista.

Yo me quedo Villa Barbaro en Maser. Los pórticos que flanquean la  fachada establecen una perspectiva escenográfica que en su interior se ve traducida en la integración entre la arquitectura y los frescos de Veronés. Los trampantojos y las escenas mitológicas reflejan el espíritu lúdico que debió de habitar estas villas en el siglo XVI.

Pero lo más relevante de la arquitectura palladiana no son sus edificios, sino sus tratados, los Quattro Libri de Architettura, publicados en 1570. Su influencia fue determinante en Inglaterra y Estados Unidos durante el siglo XVIII. El sistema modular, el racionalismo y la simetría de sus modelos fueron asimilados por un Neoclasicismo que buscaba una matriz de elementos fácilmente combinables.

De ahí surgieron el Monticello de Jefferson y las mansiones algodoneras del Sur. No creo que Palladio pensase nunca llegar tan lejos.

Imagen: Villa Capra, La Rotonda, Palladio, por dmsmidt

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