Mundo
CONSTANZA
21 enero 2014

Los perfumes de Santa Maria Novella

¿Era Borja o Cecil Vyse? Sus tediosos (y memorizados) comentarios sobre la iglesia de Santa María Novella inclinaban la balanza hacia la segunda opción. Hay que joderse, pensé. A mi edad y me siento como Lucy Honeychurch. El fin de semana “Room with a view” en Florencia se estaba torciendo. Salimos.

Vuelvo sola al hotel, dije sin opción a respuesta. Le dejé plantado, ajeno a las velas de barco, emblema de los Rucellai, que decoran  la elegantísima fachada de mármol blanco y verde. Eso no lo había estudiado el muy cretino.

Dejé la piazza y giré por la Vía de la Scala hasta el número 16. Officina Profumo Farmaceutica de Santa María Novela. Tras una discreta entrada, se esconde una sucesión de salones decimonónicos decorados con frescos, lámparas venecianas y ¡perfumes! Florencia cien por cien.

Ya en el siglo XIII los dominicos elaboraban allí ungüentos, destilados y pomadas. Cuando crearon un perfume para Catalina de Medici, su fama traspasó fronteras. Actualmente podemos comprar colonias, jabones, velas, cremas, licores, sales de baño, cosméticos… Todos sus productos son exquisitos, muchos de ellos siguiendo fórmulas ancestrales.

Me encanta su tradicional Pot Pourri, (hojas y flores maceradas sin alcohol en una tinaja durante 6 meses) para perfumar cuartos y armarios, y confieso mi debilidad por el Melograno (granada). Otro de mis favoritos es el agua de rosas, con la doble destilación de los pétalos.

Paseé por las distintas estancias y al final, elegí un perfume y  un par de jabones.

Salí. ¡Maldición! Borja me esperaba con su cara de foca a la que no le han dado el pescadito. Le entregué las bolsas blancas con su característico escudo azul y le dije, ya sonriendo, Vamos a tomar el aperitivo. Muero por un negroni.

Para los que no estén en Florencia, pueden encontrar los productos de Santa María Novela en sus tiendas de c/ Almirante 26 en Madrid y c/ Sorni 3 en Valencia

Imagen de eiko_eiko

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